REVIEWS
TOP 10 DISCOS #1
1. Four Tet ‘There Is Love in You’ (Domino)

Para los asiduos a este tipo de sonidos la noticia del nuevo disco de Four Tet ha ido corriendo como la pólvora. No es para menos, lo habitual es derretirnos en halagos con la caprichosa música que factura. También es verdad que desde 2005 no teníamos nuevo álbum (Everything Ecstatic fue el último), si infinidad de colaboraciones (Fridge, Steve Reid,…) , remixes a Radiohead, Kings Of Convenience, etc. Kieran Hebden (verdadero nombre) lanza There Is Love In You, esmerado disco de nueve cortes cuyo primer single Love Cry ya nos puso en aviso: su particular fruto musical nos mantendrá enajenados al menos otros 4 o 5 años más.
Four Tet continúa empleando su particular fórmula de desmenuzar canciones con sostén pop y llevarlas a un terreno electrónico riquísimo en matices, sencillez animada. Prosigue también su búsqueda privada revitalizando bases rítmicas orgánicas con velocidades intermitentes. Donde por ejemplo antes campeaba el break del hip hop abstracto ahora lo hace el bombo de un house sedante y surrealista. Su interpretación de las atmósferas nada tiene que ver con las de artistas como Quantec o Basic Channel, él reinterpreta los tonos de un sin fin de instrumentos naturales, sin embargo la consecuencia final es bastante similar. La “baba caída” de Love Cry se renueva una y otra vez con cada una de las pistas: Angel Echoes, Pablo’s Heart, Sign,…
Algo maravilloso debe estar pasando por la mente de Kieran. En este nuevo discurso su arco iris de melodías se duplica, las encontramos de todo tipo: privadas, fantasmagóricas, sensibles, recortadas, ancestrales… Persiste igualmente en convertir en juguete cualquier máquina o aparato nuevo que llegue a sus manos. Buena cuenta de ellos da en Reversing o Circling. Inclusive su corazoncito tiene un rincón para dedicarle una canción a los cientos de seguidores londinenses que acuden a los sets del club donde reside: Plastic People. Cada vez entiendo más sus ojeras, trabaja sin descanso, este tío es esclavo de amar la música.
Por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain]
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2. Nicolas Jaar ’Space Is Only Noise’ (Circus Company)
El error digital existía, ahora resiste. El piano de cola y la electrónica pocas veces se encontraban, ahora coexisten. Minimalismo lleno de alma y musicalidad preciosista aunque tocho melancólica la del álbum debut deNicolas Jaar: Space Is Only Noise.
Según andes de ánimos éste disco te transmitirá sosiego, o todo lo contrario… perturbación. Ejemplo ideal es Keep Me There. Las voces sugerentes o chocantes tarareos… Los implantes de instrumentos de viento una excentricidad elegante o una chifladura que estaremos locos porque se callen. Licencias típicas del jazz, el e-lounge (Balance Her In Between The Eyes) o lo clásico modernista (Specters Of the Future) que se entremezclan con la electrónica desnuda. A veces humedecida por la nostalgia y el perfume del trip-hop (Almost Fell), otras por la experimentación marciana del pop-soul (Space Is Only Noise If You Can See, Problems With the Sun). No dejo en el tintero los infinitos ruidacos y ambientes robados de la vida diaria que aparecen y desaparecen en cada una de las canciones. Muy evidentes en piezas como Être o Sunflower.
Éste francés, al que deberíamos tener presente por sus colaboraciones conWolf+Lamb o por delicias de slow-house como Time For Us, nos deja clarito como el agua que pasa de ser promesa a convertirse desde ya en un referente de la electrónica contemporánea. Pongo la mano en el fuego para afirmar que nos lo encontraremos tocando en más de un festival de nivel este año. Allí estaré.
Por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain]
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3. Jimmy Edgar ‘XXX’ (Studio !K7)

Los que desde siempre hemos sentido curiosidad y afinidad por la personal visión sofisticada del funk extraída del trabajo Jimmy Edgar ya estamos curados en salud. Éste dibujante de electro vacilón y negroide con base en Detroit regresa con XXX, o lo que es igual, a sus raíces sintetizadas potencialmente jazzy-groove y otro buen manojo de temas a medio camino entre el underground, la inteligencia y el baile.
Contrastar que Jimmy lleva algún tiempo viviendo en la ciudad alemana de Berlín, justamente donde ha grabado este nuevo trabajo. Uno se percata de cierto acercamiento por momentos a una sombra de bombos sensiblemente más techno que su cabriola habitual de glitches y R&B instrumental. Contamos con los dedos: In My Color, Hot, Raw, Sex o One Twenty Deal. Conste que en ningún momento volviéndole la cara definitivamente a la empanada e-funk que tan fabulosamente bien se le da. El penetrante Push It o más tarde Vibration por alusiones.
Da la sensación que estamos ante su largo más bailable. Sumamos a lo anteriormente comentado piezas de sonido disco. Function of Your Love, por ejemplo, una envidia para Prince, encrucijada a medio camino entre Metro Area y reminiscencias a lo Paul Hardcastle. Rachas además de electro vocoder excitado: New Touch. Entretenido y bien tejido de principio a fin. Otro modelo perfecto para degustar su afinado uso de maquinaria analógica. Continuando con un patrón parecido pero bastante más sobrio e IDM nos encontramos con One Twenty Detail. Sin duda alguna los ruidacos y errores digitales se llevan la palma en este caso.
En último lugar el señor Edgar no le niega su espacio a los minutos menos cadenciosos e infinitamente más “souleros”. Rewind, Stop That Tape, Physical Motion, Midnight Fone Call o Sleep Connexion (Date rp), instantes para coquetear con la electrónica más dulzona y sensual.
Jimmy Edgar, el que grabase para sellos como Warp o remezclase inmortales como el Beat It de Michael Jackson, continúa una vez más imparable y empecinado en llevarnos al futuro –sin ignorar el pasado- con su música.
Por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain]
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4. The Suicide Of Western Culture ‘The Suicide Of Western Culture’ (Irregular)
La verdad de sus caras se esconde tras un tupido velo humeante de intrusivo lo-fi melódico. Y ahí seguirán estando, a salvo y a la sombra de uno de los mejores discos nacionales de electrónica viral facturados en este año que se nos esfuma. Quédate con este nombre: The Suicide Of Western Culture.
Defienden a capa y espada el vapuleo de teclados, pedales de distorsión y maquinaria analógica en su más amplio espectro. Gracias a ellas son capaces de sacar bombos hirientes como los de This Is The Last Time I Shake Your Hand,que canciones como Battle Of The Ebro suenen a auténtico rock del siglo XXI o que ejercicios eléctricos como Battersea Power Station vibren a retorcido y nana a partes iguales.
Los knobs de cada cacharro son como medias naranjas en el exprimidor de zumo de Jigsaw. No me extrañaría nada que se hayan quedado en la mano con alguno de éstos interpretando temas como Italian Chapel. Contentos deben haber dejado a los vecinos tanto de Vauxhall (Londres) como Barcelona donde se ha engendrado y masterizado (respectivamente) este álbum debut. Especialmente cuando finiquitaron el propósito.
Para los que gusten de etiquetas y comparaciones. TSOWC son de los que se pinchan en el coche –no pienses mal, sigue leyendo- sinfonías como las de los revoltosos de Bristol Fuck Buttons, la instrumentalidad electro-klautrock de los norteamericanos Tortoise, las secuelas de un enfurecido Aphex Twin o la sensibilidad de Caribou.
La ruleta no ha hecho más que empezar a girar. Mientras, nos siguen sorprendiendo con curiosos y artísticos video-clips, o nos anuncian la primera oleada de remixes con primeros espadas del panorama patrio. Pero como queremos seguirles el juego del escondite, hasta ahí puedo escribir…
Por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain
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5. Clark 'Totems Flare' (Warp/PIAS)
Biodiversidad del ritmo. Aquí me tenéis, pasándole un pañito al trono que se ha ganado con sudor y ruidacos el bueno de Clark. En “Totems Flare” termina de rizar el rizo. Su intrínseca personalidad se hace más palpable con acéfalos golpes rítmicos como “Rainbow Voodoo”. Increíble combinación de coros de Oz, acelerados juguetes punk y un desparpajo programando que se lo pisa. Igual de sucio pero más electroide en “Luxman Furs” retorciendo melodías para finalmente irse por peteneras. En “Totem Crackerjack” vuelve a jactarse de tener las riendas cogidas a su antojo. Comienzo engañoso para después metértela doblada cuantas veces quiera con sus particiones. Este fantástico álbum, desde ya podium del año, tiene dos piezas sobrecogedoras: “Talis” y sobretodo“Growls Garden”. Ésta última es un volcán con lava de absenta. Intenso, con gancho y especialmente indicado por los mejores doctores del ritmo. Ojo a los efectos secundarios si se consume en medio de un viaje nublado con esos islotes que son unos cascos estéreos. Clark, ¡Viva la madre que te parió!
[Por Bruno Garca para GO! Magazine]
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6. Mount Kimbie ‘Crooks & Lovers’ (Hot Flush)

Abiertamente podríamos declarar la música de Mount Kimbie como un experimento ideal entre cadencias soul, dubstep de cuna y U.K. garage re-actualizado. Este dúo británico (Dom Maker y Kai Campos) ya nos venían poniendo sobre aviso con un par de fantásticos EP’s en este mismo sello,Hotflush –exacto, el de Scuba- Maybes y Sketch On Glass. Su primer y brillante álbum no hace más que agrandar el eco de su labrado sonido.
Botón de muestra: Mayor. Este tema contiene todos los ingredientes necesarios para definir lo que destilan. Limpieza rítmica, pulida al máximo, recortes sintéticos ya sean a modo de arpegios o con notables teclados funk y voces intermitentes reducidas pero muy expresivas. La suma de todo da como resultado una coloración musical en absoluto ahogada y si muy accesible para los amantes de la música sin patrones, libre en elegir que géneros secuestra para hacerlos suya.
Ya hemos advertido que los estilos que les favorecen son los de raíces negras pero llevados a un terreno más sofisticado. Before I Move Off y Would Knowsuenan como R&B futurista, exento de ese tufo pastel de tantas composiciones de este estilo heredero del mejor black sound norteamericano. Ellos como son ingleses hacen lo que les viene en gana. Quizás tras un par de birras surjan maravillas como Ruby y Field. En esta ocasión se estiran con los ambientes electrónicos y profundidades accesibles, para nada turbios y cero indigestos. Y como no podía ser menos, en algún momento debía caer alguna demostración de dubstep. En Crooks & Lovers ese instante es Blind Night Errand. Bien orientado, subs serrados y bajos a tope, pero con una salvedad, a medida que el corte avanza el sonido rudo se difumina acabando recostado en un colchón Rhodes y de nuevo los vocales descuartizados de una chiquita.
Únicamente un pero en este disco ¡se me ha hecho muy corto!
por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain]
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7. Von Spar ’Foreigner’ (Italic)
Cuando Von Spar tituló Foreigner a este disco fue para advertirnos que el “forastero” nos llegaba nada menos que de las estrellas. Alienado por las máquinas, los sudores analógicos y en general un sentimiento revival enorme. Se suma a la cola de los últimos trabajos realizados por Junior Boys o Prins Thomas.
El cuarteto fundado en Colonia añade además tintes más sinfónicos, a veces de técnica virtuosa, como es el caso de You Can Shake Down on my Settee Tonight). Otras, se entregan a cortes más sobrios. TrOOps, uno de los instantes cómodos del álbum gracias a su toque Disco cósmico y un vocal muy pop ¡Atentos que será re-versionado por nuestro sonado amigo Rebolledo! No menos invoca I Can´t Stand the Grain. A medio camino entre un Prins Thomas que no ocupa los diez minutos (tan sólo seis) y un Giorgio Moroder haciendo lo que mejor sabe hacer.
Von Spar está empapado de sonido setentero y ochentero. Se enchufan con total facilidad a las primeras programaciones realizadas en música electrónica donde además se incluían guitarras experimentales y sintetizadores básicos. Un ejemplo de puro y genuino krautrock podría ser Collecting Natural Antimater.Progresión espacial perfecta que culmina fundiéndose con la siguiente pieza:HyBoLT. Mucho más synth pop y rítmica. Un peldaño más en esta escalera de emociones, ya que el siguiente de nuevo vuelve a superarlo. λ (Lambda), si esa letra griega, prosigue con el momentazo de pop vanguardista pero completándolo con vocales llenas de delays e instantes melódicos sencillamente preciosos.
Homenajes de todas las maneras posibles a una etapa imprescindible para llegar a entender la música electrónica de nuestros días. Esas ganas de producir libremente, con improvisaciones, tanteando con los sonidos… Y sobre todo, con ganas rabiosas de crear buenas canciones.
por BlandiBru
[reseña publicada en Clubbingspain]
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8. VVAA ‘Worth the Weight – Bristol Dubstep Classics’ (Punch Drunk)

Otro doble que zamparnos. En esta ocasión casi una treintena de temas que llevarnos a la oreja y todos con un denominador tajante: el dubstep. Ha sido el no demasiado viejo (2006) sello británico Punch Drunk quien se ha colgado la medalla de recopilar ya “su” puñado de clásicos. En el manojo de artistas invitados al banquete como no: Peverelist, Pinch, Applebim o Joker. Casi nada.
Los que sentimos de manera distinta esto de los sub-graves, la rítmica entrecortada y el dub sombrío tenemos y concebimos la música de todos estos tipos como muy acreditada. Pinch aparece en este recopilatorio hasta cuatro veces: Midnight Oil, Qawwali, Lazarus y Get Up (RSD Remix). DestacaríaLazarus y Qawwali, la primera por su imperio tribal de ragga y excitante repiqueteo. La segunda por transmitir tan a la perfección su título (especie de música religiosa tradicional indo-islámica) sin caer en adornos y tabúes.
Pero tranquilos, no todo va a ser misticismo puro. Headhunter así mismo nos revienta de bajos con 7th Curse. RSD nos regalará uno de los instantes corredizos más agradecidos del CD: Pretty Bright Light, donde su ragga y rítmica nos rememoran con cariño aquel jungle de mediados de los 90. El otro corte que me pone la piel de pollo es Bad Apple de Komonazmuk. Dub bombardeado a medio camino del techno deep y el trance. Pillamos ahora por los pelos al “bueno” (más bien se parece al hermano de Candyman) de Joker. Dos son sus aportes. Holly Brook Park, un excelente litigio de bajos retorcidos y melodías onduladas. Y Stuck In The System donde intercambia sus golpes pedregosos en esta ocasión con violines e instrumentación clásica. Muy peliculero, brillante en los recortes pero algo denso por momentos.
Imposible revisar uno a uno todas las canciones del disco, que siempre algo esconden y cuentan. Pero sí que me encantaría terminar reverenciando un verdadero clásico: Smith & Mighty B Line Fi Blo. Todos los honores para este señor temazo editado por Studio !K7 allá por 2002 cuyo featuring de Niji 40aún me sigue volviendo loco. Así amigos, así resuenan los callejones de Bristol a las 2 de la madrugada.
por BlandiBru
[reseña para Clubbingspain]
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9. Walkner.Moestl ‘Structures’ (Defusion)

La sensación nada más comenzar a embeberme en este nuevo álbum cuyo dúo apenas conocía (Uwe Walkner y Karl Moestl) –pobre de mí, pues llevan una década en esto- es la misma que cuando un día de invierno mi moto arranca a la primera. El primer escalón que nos adentra en Structures no es otra cosa que un delicioso bocado titulado Presence. Una colmena perfectamente organizada de dub electrónico marcado por los wonky beats. Los mismos que parecen haber sido sampleados de aquel tema Matraco de nuestro compatriota Brunetto. También exquisito pero engañoso ejercicio de soul atmosférico de altura. Porque no son unos rejuvenecidos Keith Sweet y Maxi Jazz los que prestan sus voces, sino Farda y Didier Uwuayo. Bien comenzamos.
Esta pareja se ha forjado remezclando entre otros a Tosca o Kruder & Dorfmeister. Sin embargo la música que emanan adelanta actualmente –con creces- a estos que ya tuvieron su época dorada y dormidos se quedaron en los laureles. El denominador común en Structures es el buen soul surtido deliciosamente con pozos de dub de notable factura. Cortes limpios comoFragments (feat. Nina) o sórdidos presa de los bajos rotos como Bullet, lo convierten en una delicatesen para los entusiastas del tembleque a tempo cortado y los discos fluidos para la escucha.
Percíbase como tanto voces, profundidades sintéticas y ritmos conviven intachablemente. Estos dos austriacos se permiten incluso el lujo de soltar riendas y volver a sorprendernos con híbridos de house y ricos arpegios comoCrab Apple. Una dosis de Mount Kimbie en los sintes por aquí, otra de factoría Hotflush por allá, y voilà, temazo. Más peliagudos y atmosféricos enFaces. Donde los bombos en tono alto se ajustan de maravilla a tanto colchón y sub-bajo infernal. Así un tema tras otro, Movement (feat. Chanda Rule),Dragoneye (aquí se resume lo mejor de Elliot Lipp con algún que otro manchurrón de Flying Lotus). No me lo aguanto más, pleno para los señores.
por BlandiBru
[reseña para Clubbingspain]
10.The Phenomenal Handclap Band “The Phenomenal Handclap Band” (Lovemonk)

Psico funk estratosférico. Si entráramos en una liturgia y nos topásemos pegados al cura un grupo de músicos tocando esta especie de psico funk cósmico, más de uno de nosotros cambiaba los domingos “furgoleros” por unas horas mamando sermones. The Phenomenal Handclap Band son neoyorquinos (¡no quiero premios!), músicos de cabo a rabo (¡vaya!) y que todos juntitos, sin ayuda de papá, se han currado un primer largo épico y muy bien ensamblado. Música de baile por un lado; disco sesentero (“You’ll Disappear”, ¿es esto Blondie?) y groove alucinógeno (“15 to 20, ¡te bailo, o señor como te bailo!). Rock progresivo y orquestal en el otro (“Give It a Rest”, “I Been Born Again”). Dos orillas para nada distanciadas y si muy bien arrimadas. Canciones como “Tears” nos trae por momentos a la memoria instantes históricos como las flautas de Jehtro Tull unidas al potaje funk instrumental de Dexter Wansel…O asistimos a una hipotética resurrección de Marvin Gaye con “Baby”. Lunático y brillante arranque el de la banda ¿Uno de los mejores álbumes debut de este año? Quizás.
Bruno Garca
[reseña publicada en GO!Magazine]
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